Breitling organiza un increíble vuelo en formación para celebrar el lanzamiento de su nueva colección de relojes Super AVI

Cuatro aeronaves de época surcaron los cielos protagonizando una espectacular sesión fotográfica aire-aire para la campaña publicitaria, algo inédito para estos aviones. El motivo de este vuelo histórico es la colección de Breitling en tributo a los modelos North American Aviation P-51 Mustang, Vought F4U Corsair, de Havilland Mosquito y Curtiss P-40 Warhawk.

Con el fin de celebrar el lanzamiento de la nueva colección Super AVI, una nueva serie de relojes dedicados a cuatro legendarias aeronaves antiguas, Breitling reunió los cuatro aviones para llevar a cabo una sesión fotográfica épica dentro de su campaña de márketing. Este vuelo tan complejo desde el punto de vista técnico no solo ha generado material gráfico espectacular, también ha hecho historia.

Los cuatro aviones reunidos son el North American Aviation P-51 Mustang, el mejor caza polivalente de la Segunda Guerra Mundial; el Vought F4U Corsair, un avión naval que batió varios récords; el de Havilland Mosquito, del que quedan muy pocos ejemplares, conocido como «la maravilla de madera» y el Curtiss P-40 Warhawk, un experto en maniobrabilidad cuyo característico morro decorado con fauces de tiburón lo ha convertido en un ejemplo de la temeridad omnipresente en los primeros días de la aviación.

El 13 de agosto de 2021, los pilotos Raymond Fowler (North American Aviation Mustang), John Fuentes (Vought F4U Corsair), Mike Spalding (de Havilland Mosquito) y Taylor Stevenson (Curtiss P-40 Warhawk) despegaron hacia los cielos sobre Virginia Beach, volando en una formación cerrada que en ocasiones los situó a menos de 3 metros entre sí a velocidades de más de 320 km/h. Era la primera vez que los cuatro pilotos volaban juntos y la primera vez que estas cuatro aeronaves volaban en este tipo de formación.

El vuelo fue emocionante incluso para estos experimentados pilotos de aeronaves militares antiguas. «Nunca había pilotado junto a un Mosquito y fue una experiencia genial», explica Stevenson. «Y entonces mi avión estaba invertido, mirando hacia el Mustang y el Corsair. No podía creerlo. Estas aeronaves antiguas son incómodas, estrechas, el ruido de los motores es ensordecedor, se calientan mucho y, sin embargo, no hay nada que pueda compararse con ellas. No tienen rival en cuanto a potencia. Hoy, un avión pequeño tiene unos 300 caballos de potencia. El P-40 Warhawk tiene más de 1200. Es como pasar de un coche pequeño a un drag racer».

Pilotar un avión de época en formación exige una larga lista de cualificaciones: licencia de piloto comercial, título de vuelo en formación, certificación para pilotar aviones con rueda de cola, credenciales de acrobacias aéreas y cientos de horas de vuelo. Los pilotos elaboraron un complejo plan de vuelo antes de la sesión fotográfica de Breitling para garantizar que los cuatro aviones no solo trabajasen en equipo, sino que también pudieran mostrar sus mejores ángulos a un quinto avión desde el que se tomarían las fotografías aire-aire.

Con el fin de inmortalizar los aviones en el mejor momento, el fotógrafo de aviación Bradley Wentzel tuvo que trabajar con rapidez durante el breve período en el que está disponible la luz de la «hora dorada» por la mañana. «Las aeronaves tenía un aspecto genial, cada una con su pintura característica», afirma Wentzel. «Han recibido un mantenimiento meticuloso por dentro y por fuera y se han lucido delante de nuestras cámaras. No se diría que tienen décadas de antigüedad por los complejos ajustes necesarios para volar en formación, y las ágiles maniobras que permitieron a los pilotos fueron espectaculares».

Los cuatro aviones despegaron del Museo de Aviación Militar (MAM) de Virginia, el hogar de tres de las cuatro aeronaves (el Warhawk llegó desde el Museo de Vuelo Cavanaugh de Addison, Texas). Incluso restauradas de forma óptima, estas aeronaves con entre 75 y 80 años a sus espaldas necesitan hasta 100 horas de preparación para poder volar. En el MAM, los equipos de mecánicos siguen usando los manuales originales, convirtiéndose, en palabras del director del museo Keegan Chetwynd, en «historiadores, investigadores y custodios del avión. Hay que sentir una fuerte conexión con el equipamiento para que pueda seguir en el aire».

Esos conocimientos especializados son cruciales, porque las piezas originales son tan escasas como los propios aviones. Pese a que se fabricaron miles de unidades de cada avión, solo quedan unos pocos en condiciones de volar. El Mosquito es el más raro de todos, ya que solo quedan cuatro ejemplares en condiciones de volar. Si cualquier despegue de uno de estos aviones es impactante, no digamos ya el de cuatro.

«Cuando se elevan sobre la pista, ascienden también con ellos las esperanzas, los sueños y las ambiciones de las personas», afirma Chetwynd. «Son aviones difíciles de manejar en tierra. Tienen un aspecto muy extraño. Pero todo eso se desvanece cuando despegan. Hacen lo que deben hacer. Es suave, es maravilloso».

Aquí puede echar un vistazo entre bambalinas con vídeos y fotografías. 

Aquí puede descubrir la nueva colección Super AVI de Breitling, basada en cuatro aeronaves excepcionales.

Cuatro aeronaves, cuatro pilotos, cuatro relojes tributo

El North American Aviation P-51 Mustang, pilotado por Ray Fowler, que lleva el Super AVI P-51 Mustang

Cuando el P-51 Mustang se ensambló en tan solo 120 días, ni siquiera su desarrollador, North American Aviation, sabía qué portento tenía entre manos. La baja resistencia aerodinámica de sus alas y su sistema para refrigerar el motor – considerados experimentales cuando el caza monoplaza despegó por primera vez en 1940 – conferían al P-51 una velocidad y autonomía sin precedentes. Al añadírsele un motor Merlin, la aeronave amplió su radio de acción hasta altitudes muy elevadas, convirtiéndose en el mejor caza multiuso de su época.

Ray Fowler trabaja como piloto de aviación civil y militar, habiendo acumulado más de 15 000 horas de vuelo. No obstante, su pasión son los espectáculos aéreos, en los que pilota una amplia variedad de cazas y bombarderos históricos.

El Vought F4U Corsair, pilotado por John Fuentes, que lleva el Super AVI Tribute to Vought F4U Corsair

Como avión naval utilizado durante la Segunda Guerra Mundial, el Vought F4U Corsair tuvo que hacer despegues y aterrizajes complicados desde portaaviones y pistas de aterrizaje en islas remotas. La velocidad y la elevación eran esenciales, y el Corsair lo consiguió con gran éxito, convirtiéndose en el primer caza de un solo motor en batir la marca de 640 km/h, al tiempo que proporcionaba una velocidad de ascenso excepcional. Su diseño de «ala doblada», su hélice de gran tamaño y su exclusiva librea azul lo convierten en un símbolo de la historia de la aviación.

John Fuentes empezó a pilotar aviones de combate antiguos en 1992 y ha pilotado varias aeronaves militares anteriores al motor a reacción. Pilota vuelos internacionales como capitán de una importante compañía aérea y ha acumulado más de 25 000 horas de vuelo.

El de Havilland Mosquito, pilotado por Mike Spalding, que lleva el Super AVI Mosquito

En una época de escasez frecuente de aluminio y acero, los ingenieros del de Havilland Mosquito pensaron en un material que todavía era abundante: la madera. La «maravilla de madera» («Wooden Wonder») provocó una gran conmoción cuando, superando a sus contemporáneos de metal, se convirtió en uno de los aviones más rápidos construidos de 1940 a 1950. Su magnífica maniobrabilidad le permitía asumir múltiples tareas, tan variadas como bombardero ligero, caza nocturno o transporte y reconocimiento fotográfico.

Mike Spalding es piloto de empresa y piloto de demostración con aeronaves militares antiguas para el MAM. Ya volaba en solitario a los 16 años y ha pilotado más de 150 tipos de aeronaves (muchas de ellas en su primer vuelo tras la restauración), habiendo acumulado más de 15 000 horas de vuelo.

El Curtiss P-40 Warhawk, pilotado por Taylor Stevenson, que lleva el Super AVI Curtiss Warhawk

Concebido como avión de caza, el Curtiss P-40 Warhawk voló por primera vez en 1938 y rápidamente demostró ser un maestro de la agilidad. No fue solo la capacidad del avión para hacer giros asombrosos lo que le dio una ventaja en vuelo, sino que además su estructura robusta significaba que podía soportar condiciones climáticas adversas e incluso muchas colisiones en el aire. La estética de su desafiante morro con fauces de tiburón afianzó su reputación como el rebelde de los cielos.

A Taylor Stevenson la afición le viene de familia, al ser la segunda generación que pilota aviones militares antiguos. Empezó a pilotar en solitario a los 16 años y restauró su primer avión militar antiguo a los 18. Cuando no está ejerciendo la abogacía, pilota cazas militares antiguos en espectáculos aéreos por todo Estados Unidos.