Super AVI, la novísima serie de relojes Breitling, rinde homenaje a la historia de la aviación con diseños inspirados en el reloj de aviador «Co-Pilot» Ref. 765 AVI, original de 1953, y cuatro aviones de leyenda: el North American Aviation P-51 Mustang, el Vought F4U Corsair, el Curtiss P-40 Warhawk y el de Havilland Mosquito.

«Esta colección encarna esa sensación nostálgica de los primeros tiempos de la aviación, cuando los aviadores usaban sus relojes como instrumentos de a bordo», explica el CEO de Breitling, Georges Kern. «Pero tampoco hace falta ser piloto ni un entusiasta de la aeronáutica de época para apreciar su manufactura artesana excepcional y la robustez de su diseño.»

En los años 30, el Huit Aviation Department de Breitling labró su prestigio ideando relojes de precisión para ser usados en las cabinas de las aeronaves que empezaban a aparecer. Dos décadas más tarde, en 1953, Breitling presentó al mundo otro novedoso instrumento de vuelo más, esta vez para llevarlo en la muñeca. El reloj de aviador Ref. 765 AVI fue un éxito instantáneo y creó un tipo de reloj en el que se iban a inspirar muchísimos modelos. Muy apreciado por los pilotos, fue conocido en seguida como el «Co-Pilot». En 2020, Breitling lanzó también el AVI Ref. 765 1953 Re-Edition, una reedición esmeradamente documentada y manufacturada que honraba el legado de este cronógrafo clásico. Aquel reloj pionero es la inspiración para los actuales Super AVI, la serie con la que Breitling inicia la colección Classic AVI. El lanzamiento coincide con casi un siglo de relojes para la aviación en una marca que ha estado presente en distintos momentos álgidos en este campo. Desde aquellos primeros arriesgados despegues hasta el nacimiento del transporte aéreo comercial, la historia de Breitling es inseparable de la historia del vuelo.

Diseñados con la estética Vintage de la aviación

La colección se presenta en cinco versiones únicas tributarias de cuatro enérgicos y memorables aviones cuyas siluetas en filigrana adornan el zafiro en que está manufacturado el dorso de la caja.

  • El Super AVI P51 Mustang rinde homenaje al mejor caza multiusos de su época en dos versiones bien diferenciadas: una con caja de acero inoxidable, esfera negra y correa de piel marrón dorado, y otra de oro rojo de 18K con esfera antracita y correa de piel negra.
  • El Super AVI Tribute to Vought F4U Corsair se presenta con esfera azul, contadores de cronógrafo en la misma tonalidad y una correa de piel negra cuyo diseño retoma elementos de la característica librea de esta aeronave con distintos récords en su haber.
  • El Super AVI Curtiss Warhawk, con su esfera verde oliva, sus contadores de cronógrafo blancos en contraste y sus toques rojos, recupera las célebres fauces de tiburón que adornaban el morro de la aeronave y fueron su seña de identidad.
  • En el Super AVI Mosquito, el bisel de cerámica negra con combinación de pulido y cepillado satinado va acompañado de esfera negra con contadores de cronógrafo blancos en contraste. Sus elementos en rojo y naranja recuerdan las escarapelas e insignias presentes en aquel versátil avión apodado la «maravilla de madera».

«Lo predominante aquí es nuestro ADN relojero, mientras la reinterpretación de las cuatro aeronaves da a la serie emoción y un audaz atractivo gráfico. El conjunto completo evoca el espíritu de los primeros tiempos de la aviación», afirma Sylvain Berneron, Director Creativo de Breitling. «No podemos olvidar que Breitling fue pionera de los relojes-herramienta para la aviación como el Ref. 765 AVI. Es una herencia tan valiosa, que no solo teníamos que preservarla intacta, sino también reescribirla para el siglo XXI.»

El característico diseño del Super AVI incluye grandes números arábigos de gran legibilidad en la esfera y en el bisel. Su rotunda caja mide 46 mm, con corona de grandes dimensiones situada a las 3 horas. Los biseles estriados ofrecen un agarre óptimo, y las correas de piel de becerro pespunteadas nos retrotraen a las costuras típicas del equipamiento aeronáutico de la época.

Los aviadores y otras personas viajeras sabrán apreciar la posibilidad de consultar una segunda zona horaria mediante la escala de 24 horas del bisel interior junto con la aguja GMT con punta roja. El motor del Super AVI es un calibre B04 de la manufactura Breitling, un movimiento con certificación COSC que ofrece una reserva de marcha de aproximadamente 70 horas.

El Super AVI nos hace recordar los tiempos anteriores a la medición digital del tiempo, cuando los relojes de aviador eran también fiables instrumentos de vuelo, pero su rotunda estética y su precisión duradera hacen que conserve hoy plena relevancia.

Un cuarteto de aviones ganadores

Cuando se construyó el P-51 Mustang en apenas 120 días, ni siquiera su promotora, North American Aviation, supo prever la potencia que tenía entre las manos. La baja resistencia aerodinámica de sus alas y su sistema para refrigerar el motor –considerados experimentales cuando el caza monoplaza despegó por primera vez en 1940– conferían al P-51 una velocidad y autonomía sin precedentes. Al añadírsele un motor Merlin, la aeronave amplió su radio de acción hasta altitudes muy elevadas, convirtiéndose en el mejor caza multiusos de su época.

Empleado como avión para usos navales en la Segunda Guerra Mundial, el Vought F4U Corsair tenía que afrontar despegues y aterrizajes complicados en portaaviones y en pistas alejadas. Con su velocidad y sustentación como factores esenciales, el Corsair se abrió paso con brillantez y se convirtió en el primer caza monomotor en romper la barrera de las 400 millas a la hora (640 km/h), al tiempo que ofrecía una excepcional velocidad de ascenso. Su diseño con «alas de gaviota invertida», la hélice de grandes dimensiones y su inconfundible librea azul hicieron de él un emblema de la historia de la aviación.

Concebido como avión de caza, el Curtiss P-40 Warhawk realizó su primer vuelo en 1938 y rápidamente demostró una agilidad extraordinaria. No se trataba solamente de su capacidad para dar giros asombrosos que le daban ventaja en el aire, sino que también su robusta estructura le permitía tolerar condiciones meteorológicas duras e, incluso, graves daños de combate. La estética de su desafiante morro con fauces de tiburón afianzó su reputación como el rebelde de los cielos.

En una época de escasez frecuente de aluminio y acero, los ingenieros del de Havilland Mosquito pensaron en un material que todavía era abundante: la madera. La «maravilla de madera» provocó una gran conmoción cuando, superando a sus contemporáneos de metal, se convirtió en uno de los aviones más rápidos construidos de 1940 a 1950. Su magnífica maniobrabilidad le permitía asumir funciones multitarea, tan variadas como bombardero ligero, caza nocturno o transporte y reconocimiento fotográfico.