Desde 1884

La historia de Breitling

La historia de Breitling
La historia de Breitling

Léon Breitling era un diestro relojero que, en su taller de Saint-Imier, construía tanto relojes como ingeniosos instrumentos de medición. En poco tiempo, los innovadores mecanismos que desarrolló para sus relojes de bolsillo granjearon a su empresa un prestigio fabuloso.

Léon Breitling decidió centrarse en los cronógrafos

Léon Breitling decidió centrarse en los cronógrafos, artículo entonces cada vez más demandado para usos en la industria, el ejército y la ciencia y, también, en asociaciones deportivas. En 1889, Léon Breitling obtuvo la patente de un modelo simplificado que se distinguía de sus competidores por la limpieza del diseño, la sencillez del proceso de fabricación y un mantenimiento sin problemas.

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Gaston Breitling demuestra de lo que es capaz

Fallecido Léon Breitling en 1914, se hizo cargo del negocio familiar su hijo Gaston. Había heredado de su padre el espíritu pionero, el talento para la innovación y una pasión insaciable por los cronógrafos, lo cual quedó demostrado en 1915 cuando lanzó uno de los primeros cronógrafos de muñeca del mundo con pulsador separado, situado por encima de la corona del reloj.

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Camino al futuro con Willy Breitling

Gaston Breitling falleció inesperadamente en julio de 1927. Su hijo Willy, que contaba entonces tan solo 14 años de edad, era aún demasiado joven para suceder a un padre de tamaña envergadura, por lo cual durante los cinco años siguientes la gestión de la casa estuvo en manos de un equipo externo.

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Décadas de 1950 y 1960: la innovación que no cesa

En 1952 pudo contemplarse la aparición de un prototipo de reloj sin precedentes que sigue conservando hoy su carácter emblemático: el Navitimer de Breitling. Su nombre es un compuesto hecho con los términos «navigation» («navegación») y «timer» («temporizador»). Equipado con la regla de cálculo específica para aviación que había presentado el Chronomat, el modelo, y no es de extrañar, ha sido desde entonces la elección de innumerables pilotos, líneas aéreas y fabricantes aeronáuticos.

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Termina una era

En medio de las turbulencias de finales de los años 70 del pasado siglo, Willy Breitling seguía siendo el mismo grand seigneur de la vieja escuela. Luchaba ya con problemas de salud mientras sus hijos, Gregory y Alain, eran aún jóvenes y –como tantos otros– veían un futuro incierto para el sector. El consumado emprendedor decidió que ya era tiempo de jubilarse. En abril de 1979, poco antes de morir, vendió los activos que conservaba junto con los nombres de marca y los modelos de reloj consolidados, entre ellos su amado Navitimer, pasando así todo este patrimonio a manos de Ernest Schneider, emprendedor visionario y, como no podía ser menos, también relojero y piloto; su familia custodió el legado de Breitling hasta 2017.

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Breitling cambia de propietarios

Tras registrarse el 30 de noviembre de 1982 la denominación Breitling Montres SA, las oficinas centrales de la empresa se trasladaron a Grenchen. En manos de sus nuevos propietarios, Breitling celebró en 1984 su 100 aniversario con un diseño totalmente nuevo del Chronomat caracterizado por sus índices móviles en el bisel y un calibre de cronógrafo automático. El diseño se basaba en un reloj que la marca había desarrollado el año anterior para la renombrada escuadrilla de vuelo italiana Frecce Tricolori

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Breitling se prepara para volar al futuro

En mayo de 2017, Breitling pasaba a formar parte de CVC Capital Partners, y en el mes de julio siguiente asumió el puesto de CEO Georges Kern. Junto con su equipo, Georges Kern, quien tenía ya en su haber una trayectoria preclara en el sector relojero, pondrá su esfuerzo en proseguir una rica tradición cuyas raíces nos remontan directamente a un pequeño taller en Saint-Imier en el año de 1884.

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