Navitimer Rattrapante

El máximo exponente del cronógrafo mecánico

Breitling reafirma su dominio en el ámbito del cronógrafo lanzando su propio movimiento de cronógrafo con ratrapante, una de las complicaciones relojeras más sofisticadas. Desarrollado en la línea de los instrumentos para profesionales, este Calibre manufactura B03 (que es objeto de dos patentes) se distingue por su novedosa construcción que garantiza el máximo de precisión, robustez y fiabilidad. Para presentar este importante avance técnico, Breitling ha elegido su modelo más emblemático, el célebre Navitimer, disponible en acero o en oro con una exclusiva esfera de color bronce.

Si son raras las marcas relojeras que poseen sus propios movimientos de cronógrafos mecánicos, más raras son aún las que proponen igualmente un movimiento con ratrapante realmente desarrollado y fabricado en sus propios talleres. Con el lanzamiento del Calibre manufactura B03, oficialmente certificado cronómetro por el COSC, Breitling confirma una vez más su liderazgo en el ámbito del cronógrafo mecánico y su papel capital en el desarrollo de este tipo de instrumentos, marcado entre otros por la invención del primer pulsador independiente en posición 2h (1915), el segundo pulsador independiente (1934) y el primer cronógrafo de cuerda automática (1969). Una tradición en la que se inscribe el célebre Duograph de 1944, uno de los grandes clásicos de Breitling, dotado de un movimiento de cronógrafo extraplano con función ratrapante, muy apreciado por los coleccionistas.

Objetivo, la excelencia
Dotado de dos agujas centrales de cronógrafo superpuestas, una de las cuales puede pararse para medir un tiempo intermedio mientras que la principal sigue su camino, el cronógrafo con ratrapante pasa por ser uno de los mecanismos relojeros más difíciles de construir. Este es el motivo por el que este “gran complicación” se fabrica generalmente en pequeñas series y exige de los relojeros un largo trabajo de ajuste y reglaje (retoque del juego del móvil de ratrapante, adaptación de la tensión de los resortes, reglaje de la penetración de las pinzas, etc.). Desarrollando su propio movimiento de cronógrafo ratrapante, Breitling ha dado una dimensión renovada a este mecanismo de excepción. Fiel a la filosofía de “instrumento para profesionales”, el especialista de los relojes técnicos ha puesto el acento en la robustez, precisión y fiabilidad a gran escala. “Calidad en serie”, como rezaba un eslogan Breitling de los años 1940. El objetivo era crear un sistema capaz de ofrecer las mejores prestaciones con un mínimo de componentes y suprimir el largo proceso de ajuste. En resumen, encontrar una solución sencilla y eficaz a un problema complejo –lo que ha necesitado varios años de búsquedas y tests.

Mecanismos revisitados
El principal reto para los creadores de un movimiento de cronógrafo con ratrapante se sitúa a nivel de la energía. En efecto, las paradas y arranques de la aguja de ratrapante provocan necesidades en energía variables que pueden afectar a la precisión cronométrica y reducir la reserva de marcha del reloj. Una de las formas de paliar este inconveniente consiste en dotar al movimiento de un sistema de aislamiento que permita desolidarizar la aguja de ratrapante cuando está parada. Y ésta es la opción elegida por Breitling. No obstante, los ingenieros y relojeros de la marca han querido revisitar la construcción de la ratrapante con el fin de lograr la solución más fiable e idónea. Ello les ha llevado a desarrollar dos innovaciones que han sido objeto de sendas patentes. El primer avance tiene que ver con el mecanismo de aislamiento. La pieza que arrastra la palanquita de doble segundero se presenta por lo general como una clavija cilíndrica –un órgano difícil de fabricar por debajo de un determinado diámetro. Breitling ha sustituido esta clavija por una pieza embutida que permite obtener una geometría más fina, además de aportar una gran robustez. Gracias a este sistema de aislamiento, la utilización de la ratrapante no tiene ningún impacto ni en la precisión del cronometraje, ni en la reserva de marcha. La segunda innovación tiene que ver con el mecanismo de parada de la ratrapante. Los relojeros utilizan tradicionalmente una rueda (lisa o dotada de un dentado muy fino) que va sujeta con una pinza. Un sistema complicado de fabricar y que puede provocar una cierta imprecisión. Inspirándose en los frenos de una bicicleta, con patines de caucho, los ingenieros de Breitling han tenido la idea de rodear la rueda con una abrazadera o-ring que va sujeta con la pinza. Resultado: unas paradas de una precisión extrema y un sistema más sencillo de fabricar, y por consiguiente más fiable.

Una arquitectura inteligente
Para desarrollar su Calibre de cronógrafo automático con ratrapante B03, Breitling se ha basado en su Calibre manufactura 01, una plataforma inteligente que ha permitido ya añadir otras funciones útiles, como un segundo huso horario o una hora universal de un confort de uso sin precedentes. El B03 se beneficia así de todas las ventajas de este motor de altas prestaciones, entre ellas una reserva de marcha de 70 horas (garante de una mejor regularidad de marcha) y una arquitectura novedosa de tipo modular. El mecanismo de ratrapante cuenta solamente 28 componentes. La posibilidad de agrupar lo esencial de estas piezas dentro de un módulo situado entre la platina y el mecanismo de calendario permite simplificar no sólo la fabricación y el ensamblaje, sino también el mantenimiento ya que el relojero puede retirar el módulo de un bloque para cualquier intervención en el marco de una revisión. Al igual que todos los movimientos Breitling, el Calibre manufactura B03 va acompañado de un certificado de cronómetro otorgado por el COSC (Control Oficial Suizo de Cronómetros), el único referente en materia de precisión y fiabilidad que se rige por una norma internacional.

Navitimer Rattrapante: en el corazón de la acción
Para hacer destacar su nuevo motor de excepción, Breitling ha elegido su célebre Navitimer, el más veterano de todos los cronógrafos mecánicos fabricados en el mundo (1952). Dotado de una caja de 45 mm, el Navitimer Rattrapante está disponible en acero así como en una edición limitada de 250 piezas de oro rojo (equipadas con un fondo transparente). Ambos relojes se distinguen por su esfera exclusiva color bronce, en la que destacan los contadores y un realce plateado que se inspira en el Navitimer clásico. Un detalle muy refinado: el logo de la B y el ancla que adorna normalmente la base de las agujas de cronógrafo del Navitimer se encuentra aquí dividido entre las dos manecillas, con la B en la aguja roja de cronógrafo y el ancla en la aguja de ratrapante; ambos elementos aparecen separados cuando la aguja de ratrapante está parada, y se vuelven a unir para formar el logo completo cuando las agujas se superponen. El pulsador de ratrapante, alojado en la corona a las 3h, permite parar y reiniciar la aguja de ratrapante tantas veces como sea necesario durante el cronometraje –para medir tiempos intermedios o contrastar los resultados de varios contrincantes. El máximo exponente del cronógrafo mecánico en un reloj de leyenda.