Léon Breitling decidió centrarse en los cronógrafos

Léon Breitling decidió centrarse en los cronógrafos

Léon Breitling decidió centrarse en los cronógrafos, artículo entonces cada vez más demandado para usos en la industria, el ejército y la ciencia y, también, en asociaciones deportivas. En 1889, Léon Breitling obtuvo la patente de un modelo simplificado que se distinguía de sus competidores por la limpieza del diseño, la sencillez del proceso de fabricación y un mantenimiento sin problemas.

Los diversos galardones obtenidos consolidaron el prestigio de la empresa, provocando que se trasladara en 1892 a una nueva fábrica en La Chaux-de-Fonds. Poco después, L. Breitling, Montbrillant Watch Manufacturing empleaba ya a 60 personas dedicadas a fabricar relojes de precisión innovadores.

Léon Breitling focused on chronographs

En 1893, la empresa patentaba un movimiento con la asombrosa reserva de marcha de ocho días. 1896 fue el año de un gran hito para Breitling: un cronógrafo preciso hasta los dos quintos de segundo. Otro modelo dotado de pulsógrafo, que utilizaba una escala logarítmica ideal para tomar el pulso a las personas, gozó de gran estima entre los profesionales médicos. En el espacio de un decenio, la empresa había vendido más de 100 000 cronógrafos y relojes con función de parada.

En 1905, en la época en que el automóvil se estaba convirtiendo en el medio preferente de transporte, Léon Breitling patentó un modelo sencillo de temporizador/taquímetro capaz de medir velocidades de 15 a 150 km/h. Gracias al temporizador Vitesse, los conductores pudieron así calcular su velocidad... pero también la policía, con lo cual pronto aparecieron en Suiza las primeras multas de velocidad.