Décadas de 1950 y 1960: la innovación que no cesa

Décadas de 1950 y 1960: la innovación que no cesa

En 1952 pudo contemplarse la aparición de un prototipo de reloj sin precedentes que sigue conservando hoy su carácter emblemático: el Navitimer de Breitling. Su nombre es un compuesto hecho con los términos «navigation» («navegación») y «timer» («temporizador»). Equipado con la regla de cálculo específica para aviación que había presentado el Chronomat, el modelo, y no es de extrañar, ha sido desde entonces la elección de innumerables pilotos, líneas aéreas y fabricantes aeronáuticos.

Otro hito en la década de 1950 fue el extraordinario Superocean. En su 25 aniversario al frente del negocio familiar, Willy Breitling estaba decidido a lanzarse a aguas peligrosas (¡en el sentido literal!). Y lo hizo con este reloj de buceo que utilizaba una caja hermética al agua en presiones de hasta 20 bares (equivalentes a 200 metros de profundidad). Llevado del impulso del Superocean, Breitling lanzó en 1958 otro modelo más sencillo pero muy robusto, el Transocean. Gracias al prestigio de la marca en productos aeronáuticos de precisión, este cronómetro automático, antichoque, antimagnético y «supersellado» mantuvo perfectamente a flote su popularidad.

En 1962, el Navitimer vio nacer un hermano: la versión del clásico original diseñada por el astronauta Scott Carpenter. El nuevo modelo exhibía esfera de 24 horas, por la razón de que en el espacio no se distingue entre el día y la noche. Carpenter utilizó el reloj el 24 de mayo de 1962, en su misión a bordo de la nave espacial Aurora 7.

En la película de 1965 Operación Trueno, James Bond, interpretado por Sean Connery, recibe de Q un modelo Top Time muy especial. La versión cinematográfica del reloj, en efecto, va equipada con un contador Geiger que servirá a 007 para evitar una catástrofe nuclear cuando localice unos misiles robados que están escondidos bajo el agua, misión en que le será imprescindible el Top Time que lleva en la muñeca.

Gracias a su audaz forma cuadrada, la publicidad del Top Time se dirigió también intensamente a la generación más joven, en particular al sector femenino. Tal como decía un anuncio de la época, «Todos piensan en cronógrafo», y así aquellos relojes que marcaban tendencia se vendieron estupendamente entre mujeres con estilo en busca de un accesorio que las ayudara a destacar entre la multitud.

Scott Carpenter y Sean Connery no fueron los únicos famosos que mostraron en la muñeca relojes Breitling. También la actriz Raquel Welch lució con su inconfundible glamour un modelo Co-Pilot en la película La espía que cayó del cielo. La leyenda del jazz Miles Davis usaba un Navitimer, al igual que los pilotos de Fórmula 1 Jim Clark y Graham Hill. Es sabido, asimismo, que el medalla olímpico de oro Jean-Claude Killy, pese a su célebre vínculo con otra marca de relojes, usaba también un Breitling –incluso en las pistas– entre 1965 y 1967. Y, más recientemente, los hermanos gemelos astronautas de la NASA Scott y Mark Kelly confiaron también en sus relojes de pulsera Breitling tanto en el espacio como en tierra firme.


Léon Breitling focused on chronographs

El último capítulo de la saga familiar Breitling fue uno de los más importantes. En 1965, Willy Breitling participó en el desarrollo del primer cronógrafo automático del mundo con microrrotor, dentro de una cooperación con Jack W. Heuer, el fabricante de movimientos radicado en Büren, y Dubois-Dépraz, especialista en ruedas de control para cronógrafos. En su lanzamiento en 1969, el Chrono-Matic y su corona para dar cuerda situada en el lado izquierdo causaron sensación en el mundo internacional de la relojería. Desde entonces, el modelo genuino ha pasado por varios procesos de optimización y la fabricación de distintas versiones.

El año de 1969 vio llegar también un fenómeno un tanto inverosímil para el sector relojero suizo: la era marcada por los relojes de pulsera con control electrónico. Breitling, como casi todas las demás grandes marcas, respondió a la tendencia con modelos de cuarzo propios, incluidos el Chronomat de cuarzo y, a partir de 1973, incluso con versiones en cuarzo del emblemático Navitimer.